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Del compromiso a los resultados: el nuevo estándar de la responsabilidad corporativa

En iCare Foundation convocamos a líderes empresariales y sociales para reflexionar sobre cómo las nuevas expectativas hacia las empresas están transformando la manera de entender la responsabilidad corporativa.

El pasado 7 de octubre, en Club 51, nos reunimos para conversar sobre una pregunta que hoy resulta cada vez más relevante para las empresas: ¿qué significa realmente asumir un compromiso con la sociedad y cómo se demuestra que ese compromiso genera resultados?

Durante el encuentro, Liliana Cabeza, Directora General de MAJOSAN Consultores, y miembro del Board de iCare Foundation, y Guadalupe Urtiaga, Directora de Sustentabilidad en Fundación Corporación Zapata, compartieron dos perspectivas complementarias sobre un mismo desafío: pasar de los compromisos a soluciones locales con impacto verificable.

Ya no basta con decirlo: hay que poder mostrarlo

Una de las ideas centrales de la conversación fue que las expectativas hacia las empresas están cambiando. Hoy, las personas esperan cada vez más que las marcas asuman una posición responsable frente a los desafíos sociales y ambientales.

Liliana Cabeza mostró que esta expectativa atraviesa generaciones. De acuerdo con los datos compartidos durante su ponencia, hasta 84% de la Generación X espera que las marcas y tiendas sean más sostenibles, mientras que esta expectativa también está presente entre millennials, Gen Z y baby boomers.1

En México, la exigencia es todavía más evidente: 78% de las personas encuestadas manifestó preocupación por el comportamiento de las empresas, mientras que 88% considera que todavía hay mucho por hacer en materia de inversión y compromiso con proyectos sociales y ambientales. Además, 85% confía más en las empresas que hacen públicas sus acciones sociales y ambientales. 2

Esto plantea un cambio importante: la responsabilidad corporativa ya no puede quedarse únicamente en el discurso. Las empresas necesitan construir iniciativas que puedan verse, medirse y sostenerse en el tiempo.

De la estrategia al territorio

Liliana planteó esta reflexión a través de una pregunta sencilla, pero poderosa: si mañana alguien le pide a una empresa evidencia de lo que genera en las comunidades donde opera, ¿qué puede mostrar?

El ejemplo de Greengates School permitió mostrar cómo una preocupación puede convertirse en una solución concreta cuando se parte de datos, se mide el problema y se buscan aliados para resolverlo.

Tres estudiantes identificaron que el auditorio de su escuela consumía una cantidad importante de luz. En lugar de quedarse únicamente con la preocupación, midieron, propusieron y buscaron quién pudiera ayudarles a implementar una solución. El resultado fue un proyecto de paneles solares con una inversión única proyectada de $330,000 pesos y un ahorro anual estimado de $94,753 pesos.

Pero más allá de los números, el caso permitió plantear una prueba de coherencia para las iniciativas de responsabilidad corporativa: ¿se puede ver?, ¿se puede medir?, ¿sigue ahí con el paso de los años?

Son preguntas que ayudan a distinguir entre una iniciativa visible y una solución que realmente genera valor.

Cuando el compromiso se convierte en colaboración

La experiencia compartida por Guadalupe Urtiaga, Directora de Sustentabilidad en Fundación Corporación Zapata, permitió llevar esta conversación a un caso concreto: la colaboración entre Mazda de México, Grupo Zapata e iCare Foundation.

Durante su participación, Guadalupe explicó cómo Mazda de México y Grupo Zapata eligieron el proyecto de iCare Foundation para sumar esfuerzos y cómo, a partir de esta alianza, se creó un grupo de voluntariado que ha permitido involucrar a colaboradores de la empresa en las actividades realizadas junto con las comunidades.

Durante el último año, esta alianza se ha consolidado a través de acciones relacionadas con seguridad alimentaria, educación ambiental y desarrollo comunitario, al mismo tiempo que ha generado espacios de aprendizaje y participación para niñas y niños.

Los huertos son el punto de partida de este trabajo. A partir de ellos, la colaboración busca construir capacidades, fortalecer el tejido comunitario y generar proyectos que puedan sostenerse y crecer en el tiempo, creando oportunidades de bienestar para las familias y las nuevas generaciones.

Esta experiencia muestra otra dimensión de la responsabilidad corporativa: cuando existe un compromiso, también es posible convertirlo en participación y colaboración sostenida. Las empresas pueden aportar recursos, pero también tiempo, conocimiento y capacidades para acompañar iniciativas que buscan generar soluciones en conjunto con las comunidades.

Así, una alianza deja de ser solamente una aportación puntual y puede convertirse en una relación de largo plazo que fortalece proyectos, involucra a más personas y contribuye a generar resultados que pueden ser observados y medidos.

El impacto que podemos medir 

En iCare Foundation sabemos que hablar de impacto significa también poder mostrar resultados.

Desde 2017, nuestro trabajo ha generado resultados que hoy podemos medir: más de 2,400 personas alcanzadas, de las cuales el 70% son mujeres, infancias y adolescencias. Así mismo, tenemos más de 60 huertos instalados, hemos logrado más de 11,200 horas de capacitación, y más de 558,000 litros de agua captada.

A estos resultados se suma la medición de impacto social de nuestros programas: por cada peso invertido se generan $1.94 pesos de retorno social, de acuerdo con nuestro SROI verificado. 

Estos datos representan algo más que cifras. Son una forma de hacer visible lo que ocurre cuando la colaboración entre empresas, organizaciones y comunidades se convierte en acciones concretas.

Un nuevo estándar: colaborar para generar resultados

La conversación en Club 51 dejó una idea clara: el futuro de la responsabilidad corporativa está en pasar del compromiso a la evidencia, y de la estrategia a soluciones que puedan generar resultados en el territorio.

Para lograrlo, las empresas no tienen que hacerlo solas. Pueden sumar financiamiento, voluntariado, conocimiento y apoyo en especie para fortalecer iniciativas que ya trabajan de manera cercana con las comunidades y que cuentan con mecanismos para medir sus resultados.

En iCare Foundation creemos que las soluciones sostenibles nacen de la colaboración. Por eso, nuestro reto no es solamente hacer más, sino hacerlo de manera que podamos mostrar qué cambia, qué permanece y qué puede crecer.

Porque el nuevo estándar de la responsabilidad corporativa no está únicamente en lo que una empresa promete.

Está en lo que puede demostrar.

Si desde tu empresa buscan invertir en soluciones territoriales y construir alianzas con impacto medible, agenda una cita y conversemos.

  1. Fuente: Zeno Group, The Responsibility Reset (2024, global); First Insight (2024, EE.UU.).
  2. Fuente: Encuesta regional de responsabilidad social corporativa en América Latina, 2024 (reportada por The Food Tech y The Logistics World).